INACIF de Santiago opera bajo presión mientras familiares esperan en condiciones precarias

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Familiares denuncian falta de un espacio digno para esperar la entrega de los cuerpos y cuestionan la limitada disponibilidad de personal y ambulancias

SANTIAGO.– En un lugar al que las familias llegan en medio del dolor por la pérdida de un ser querido, las condiciones en que funciona el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) de Santiago han generado preocupación entre ciudadanos que han tenido que acudir a sus instalaciones.

El centro, ubicado en las proximidades del cementerio de Ingenio, recibe cadáveres para la realización de autopsias y otros procedimientos médico-legales necesarios para establecer las causas y circunstancias de una muerte.

Sin embargo, familiares consultados aseguran que las condiciones de la infraestructura y los recursos disponibles resultan limitados frente a la demanda que recibe esta dependencia forense.

De acuerdo con informaciones recabadas, el INACIF de Santiago dispondría actualmente de dos ambulancias, cinco médicos forenses y cuatro ayudantes para responder a los servicios que se presentan en diferentes puntos de la zona Norte.

Las mismas informaciones señalan que las instalaciones llevan años sin recibir un mantenimiento integral y que el área destinada a los procedimientos forenses cuenta con apenas dos mesas para autopsias.

Familiares esperan a la intemperie

Más allá de las limitaciones operativas, uno de los principales reclamos está relacionado con las condiciones en que deben esperar los familiares que acuden a retirar el cuerpo de un ser querido.

Según testimonios obtenidos, algunas personas permanecen durante horas en el exterior, expuestas al sol o la lluvia y sin suficientes condiciones para sentarse mientras concluyen los procedimientos correspondientes.

Una familiar de una persona fallecida, cuya identidad se mantiene bajo reserva, pidió a las autoridades contemplar una solución sencilla que permita humanizar la espera.

“Deberían contemplar una recepción afuera, poner un toldo y sillas para quienes esperan la entrega del cuerpo de su pariente”, expresó.

La propuesta no requeriría necesariamente una gran inversión, sino la habilitación de un espacio básico donde las familias puedan permanecer protegidas mientras reciben información o esperan la entrega de los restos de sus seres queridos.

También se cuestiona la poca iluminación existente en el trayecto que conduce hasta las instalaciones, especialmente durante horas de la noche.

Seguridad también genera inquietud

Otro punto que ha llamado la atención es la seguridad del establecimiento.

Recientemente, un familiar que acudió en busca de información sobre un pariente fallecido protagonizó un incidente en el que resultó destruida una puerta de cristal de las instalaciones.

El episodio evidenció las situaciones de tensión que pueden producirse en un lugar donde diariamente convergen personas afectadas emocionalmente por la muerte de familiares.

Según las informaciones obtenidas, actualmente habría un vigilante prestando servicio en el centro, situación que también genera interrogantes sobre si el personal de seguridad resulta suficiente para proteger a empleados, visitantes y las propias instalaciones.

Recursos frente a una alta demanda

La cantidad de médicos, auxiliares y vehículos disponibles también merece atención.

Si se confirma que el centro dispone únicamente de cinco médicos forenses, cuatro ayudantes y dos ambulancias para cubrir una parte importante de la región Norte, cualquier incremento significativo de casos podría repercutir en los tiempos de traslado, procesamiento y posterior entrega de los cuerpos.

Por ello, familiares consideran necesario que las autoridades correspondientes evalúen las condiciones actuales del INACIF de Santiago y determinen si sus recursos humanos, logísticos y de infraestructura responden adecuadamente a la demanda existente.

Para el sistema forense, cada cadáver constituye un caso que debe ser procesado siguiendo protocolos científicos, médicos y legales. Para quienes esperan afuera, se trata de una madre, un padre, un hijo, un hermano, una pareja o un amigo.

Esa diferencia convierte las condiciones de espera en un asunto que va más allá de infraestructura y logística: también se trata de dignidad humana.

El INACIF desempeña una función fundamental dentro del sistema de justicia dominicano. Precisamente por la importancia y sensibilidad de su labor, familiares entienden que sus instalaciones, personal, equipos y áreas de atención deberían ofrecer condiciones acordes con el servicio que presta y con el difícil momento que atraviesan quienes llegan hasta allí.

Este enfoque mantiene la denuncia fuerte, pero evita afirmar como hechos oficiales aquellos datos que todavía provienen de familiares o fuentes consultadas. También pone en primer plano el aspecto más sensible de la historia: familias que enfrentan el dolor de una pérdida mientras esperan sin condiciones adecuadas.

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